Reap and Rush: un roguelike adictivo con alma de folclore chino
Reap and Rush nos lleva a un inframundo chino al borde del colapso, donde la reencarnación se ha roto y toca poner orden a golpe de hechizos y piedras del destino. Es un roguelike de acción adictivo, con una ambientación de folclore chino carismática y un combate satisfactorio, aunque algo repetitivo tras varias partidas. Sin bugs destacables en Early Access y con mucha personalidad visual, es una propuesta recomendable para los fans del género.
Agradecemos a Beijing Pacifier Technology por proporcionarnos la clave de revisión utilizada para esta reseña.
El inframundo tiene un problema muy personal, y tu eres el indicado para ayudar. Con esa premisa nos arroja Beijing Pacifier Technology en su nuevo juego Reap and Rush. Lo que más atrapa, no es ese encanto oriental que tiene el juego, si no ese aspecto artístico colorido, altamente inspirado en la mitología china, que le hace sentir fresco y diferente dentro de un genero que lamentablemente siempre termina pareciendose.
Lo complicado es que en un género tan saturado como el de los survivors-like —esquivar oleadas interminables de enemigos mientras acumulas mejoras hasta convertirte en una máquina de destrucción— resulta difícil que algo se sienta realmente nuevo. Reap and Rush lo consigue apoyándose en una premisa tan absurda como efectiva: la reencarnación se ha averiado, las criaturas sobrenaturales campan a sus anchas y Zhong Kui, el guardián encargado de mantener el orden, ha desaparecido sin dejar rastro. A ti, como enviado del inframundo, te toca arreglar el desastre.
Un vistazo y ya engancha
La fórmula base te va a resultar muy familiar si has tocado antes el género: entras en arenas de diferentes dificultades, sobrevives a oleadas que, cuanto más aguantas, más enemigos sueltan y más daño te hacen, y cada minuto que resistes vas desbloqueando nuevas formas de fortalecer a tu personaje. Lo mejor de todo esto es que, para un juego con un precio tan reducido, el combate se nota fluido, los controles responden realmente bien y cada nueva habilidad se va introduciendo a un ritmo perfecto.
Cuando terminas tus misiones —porque sí, como en todo buen roguelike, hay misiones— se abre un portal que te lleva de vuelta a tu base. Ahí es donde inviertes lo conseguido en la expedición, compras para mejorar tu build y vas dando forma a tu progresión a largo plazo antes de lanzarte a la siguiente tanda de arenas.
El gancho: construir tu build
Si el combate pone la emoción, el sistema de progresión pone la adicción —y aquí es donde el título brilla de verdad. Reap and Rush ofrece una cantidad generosa de formas de mejorar tanto cada partida individual como tu progreso a largo plazo, algo que hace que incluso los intentos fallidos se sientan valiosos.


El sistema de Fate Stones merece mención aparte: se combinan con los Yin Spells y el equipo de formas sorprendentemente creativas, dando pie a sinergias que emergen de manera orgánica. Encontrar esa combinación inesperada que convierte una partida mediocre en un espectáculo de pantalla completa nunca deja de sentirse satisfactorio. A esto se suman los Paper Crafts, mejoras compradas con la moneda del inframundo que se obtiene durante las expediciones, y que van moldeando sutilmente el rendimiento de tu personaje entre partida y partida.
Un vestido de mitología china que le sienta de maravilla
Aquí es donde el juego se separa del resto de la competencia. En vez de vampiros, zombis o los monstruos genéricos de siempre, Reap and Rush tira de folclore chino: espíritus, criaturas mitológicas y esa estética colorida y estilizada que mencionábamos al principio. El resultado es un diseño visual que se siente propio, coherente y, sobre todo, memorable dentro de un catálogo de survivors-like que a veces cuesta distinguir entre sí.