Primeras impresiones de Dracamar: el encantador plataformas 3D español

Probamos Dracamar, el plataformas 3D desarrollado por Petoons Studio. Descubre por qué su mundo mediterráneo, su jugabilidad y su increíble doblaje al castellano nos han conquistado.

Antes de comenzar con el artículo, desde Escuadrón Gamers queremos agradecer al estudio Petoons Studio por facilitarnos una clave de acceso anticipado del juego. Pedimos disculpas por no haber podido publicar estas impresiones el mismo día del lanzamiento, ya que el calendario no nos dio tregua, ¡pero aquí estamos para hablar de esta pequeña joya!

Primeras impresiones de Dracamar: el encantador plataformas español que nos ha robado el corazón

A simple vista, el género de los plataformas en 3D parece un terreno reservado para las grandes mascotas clásicas, pero Dracamar ha llegado para demostrar que aún hay espacio para propuestas frescas. Desarrollado por el estudio barcelonés Petoons Studio en colaboración con 3Cat, este título nos sumerge en una aventura con alma mediterránea que logra atraparte con su sencillez, su colorido y una identidad cultural propia. Tras perdernos por sus islas, podemos asegurar que es una de las sorpresas más agradables de la temporada.

ImagenImagen

Una aventura colorida y con identidad propia

Dracamar nos sitúa en un mundo de fantasía vibrante y pacífico que se ve amenazado por el malvado Rey Dragón Crad. Este villano no solo ha fragmentado las islas de la región, sino que ha capturado a los Okis, unas adorables criaturas cuadrúpedas. Nuestra misión no es otra que encarnar a uno de los tres protagonistas disponibles (Caliu, Foc o Espurna) para recorrer el mapa, derrotar a las fuerzas oscuras y devolver la luz recolectando Moki-bolas.

Lo que más destaca de su mundo no es su complejidad, sino el enorme cariño con el que está construido. Los escenarios respiran una clara inspiración en la geografía y cultura del Levante español y Cataluña. Explorar las islas, golpear a las criaturas poseídas para devolverlas a su estado pacífico y descubrir los secretos de este archipélago resulta ser una experiencia tremendamente relajante y divertida.

ImagenImagen

Jugabilidad clásica que funciona a la perfección

Si alguna vez jugaste a títulos de la era de los 32 o 64 bits, te sentirás como en casa. La jugabilidad se centra puramente en los pilares del género: correr, ejecutar saltos dobles y usar ataques giratorios para abrirnos paso. No busca revolucionar el medio con mecánicas complejas, sino ofrecer un control fluido y accesible. El plataformeo es amable y directo, con un diseño de niveles sorprendentemente amplio que recompensa mucho a los jugadores completistas a los que les gusta revisar cada rincón.

Un añadido que le da un toque distintivo es la presencia de Iko, un Oki especial que nos acompaña en la travesía. Al interactuar con ciertos mecanismos, Iko se transforma (en trampolines, por ejemplo), permitiéndonos alcanzar zonas inaccesibles. Esta mecánica añade una capa muy interesante de puzles ligeros a la exploración.

ImagenImagen

Un doblaje al castellano que sorprende

Uno de los apartados que más nos ha impactado es, sin duda, la calidad de su apartado sonoro. En producciones independientes de este tamaño, no es habitual encontrar un trabajo de voces tan elaborado. Sin embargo, Dracamar cuenta con un excelente doblaje al castellano (y al catalán) que actúa como el narrador perfecto de este cuento.

Las voces, con timbres muy reconocibles, le otorgan muchísima personalidad a los protagonistas y a los habitantes de este mundo. Lejos de conformarse con subtítulos, Petoons Studio ha apostado por unas actuaciones de voz profesionales que logran sumergirte todavía más en esta fantasía con sabor ibérico.

ImagenImagen

Nuestras sensaciones

Dracamar es un juego maravilloso que hace los deberes con nota. Jugarlo es un ejercicio de desconexión y pura diversión; rescatar a los Okis de las garras de Crad es una excusa perfecta para dejarse llevar por un mundo precioso y bien diseñado. Quizás su nivel de dificultad no sea el más exigente para los veteranos, pero su diseño honesto y el mimo de sus detalles compensan con creces. Estamos ante una carta de amor a los plataformas clásicos que sabe cómo dejar un excelente sabor de boca.

ImagenImagen