Permafrost me convence con su supervivencia congelada
Probamos Permafrost y sus primeras sensaciones son positivas: supervivencia, construcción y un mundo helado que castiga cada error.
Permafrost convierte el frío en una amenaza constante
Permafrost llega con una idea fácil de entender, pero difícil de ejecutar bien: sobrevivir en una Tierra congelada donde cada salida puede convertirse en un problema. Después de probarlo, la sensación inicial es bastante clara. El sistema de supervivencia funciona, la construcción se siente natural y el ambiente consigue transmitir que el frío no está ahí como decoración.
Antes de continuar, quiero agradecer a SpaceRocket Games y Toplitz Productions por hacernos llegar el acceso al juego y permitirnos conocerlo antes de su lanzamiento. Por motivos de embargo no puedo hablar todavía de todas sus mecánicas ni entrar en detalles concretos sobre ciertas partes de la experiencia, pero sí puedo compartir mis primeras impresiones generales.
Y hay algo que puedo decir desde ya: Permafrost sabe cómo crear tensión sin llenar cada minuto de enemigos.
Una Tierra atrapada en un invierno interminable
La historia nos coloca en un futuro cercano después de una serie de catástrofes que culminaron con la destrucción de la Luna. El planeta quedó atrapado en un invierno permanente y la civilización terminó reducida a ciudades congeladas, refugios abandonados y pequeños grupos que luchan por controlar los recursos restantes.
El protagonista es un Rook, un ingeniero con conocimientos para reparar y reconstruir, pero sin demasiada experiencia en la naturaleza salvaje. Su viaje comienza cuando recibe una señal de radio relacionada con un viejo amigo desaparecido.
El punto de partida ya plantea varias preguntas. ¿Quién está transmitiendo? ¿Cuánto tiempo lleva activa esa señal? ¿Qué ocurrió con las personas que vivían en los refugios? Permafrost parece querer contar su historia a través de la exploración, los lugares abandonados y los restos de una sociedad que no tuvo tiempo de prepararse para un invierno tan brutal.
La ambientación evita apoyarse en elementos de fantasía. No hay criaturas mágicas ni un apocalipsis lleno de explosiones constantes. El peligro nace del clima, la escasez, los territorios controlados por facciones y las consecuencias de entrar en zonas que todavía no estás preparado para explorar.


La supervivencia se siente bien desde el principio
Lo que más me gustó durante estas primeras horas fue la forma en que el juego plantea la supervivencia. No se siente como una lista de barras que debes rellenar cada pocos minutos. El frío está integrado en la manera de moverte, explorar y tomar decisiones.
Salir sin preparación puede hacer que una misión sencilla termine en retirada. Antes de alejarte del refugio tienes que pensar qué llevar, cuánto tiempo puedes permanecer fuera y si tienes una ruta segura para volver. Una tormenta puede cambiar la situación en pocos minutos, y un lugar que parecía accesible puede convertirse en una zona demasiado peligrosa.
La supervivencia no depende únicamente de conseguir comida o materiales. También exige elegir bien el momento de salir. En Permafrost, el tiempo tiene peso.
Esa sensación ayuda a que el mundo se sienta más creíble. No estás recorriendo un parque temático congelado, sino un territorio donde la temperatura y la visibilidad pueden marcar la diferencia entre volver con recursos o perder una parte importante de lo que llevabas.
Construir no es un simple añadido
La construcción es otro de los puntos que mejor impresión me dejó. Permafrost no utiliza los refugios como una función secundaria para decorar una base. Construir sirve para ampliar tu capacidad de supervivencia y abrir nuevas posibilidades de exploración.
El jugador puede restaurar refugios abandonados, reparar máquinas y crear una red de puntos seguros que permite avanzar más lejos. Esta estructura encaja muy bien con la ambientación porque no estás levantando una base perfecta desde cero: estás recuperando restos de un mundo que ya existía.
La sensación cambia cuando una construcción tiene una función concreta. Un refugio no es solo una pared y un techo. Puede convertirse en un punto de descanso, un lugar para guardar recursos o una posición desde la que planificar la próxima expedición.
Todavía no puedo hablar en profundidad de todas las opciones de construcción por las restricciones del embargo, pero sí puedo decir que el sistema está bien conectado con el ritmo de la aventura. Exploras, encuentras materiales, reparas lo que puedes y utilizas ese progreso para ampliar el territorio que eres capaz de recorrer.


Tu perro es algo más que compañía
Una de las características que más personalidad aporta al juego es el perro que acompaña al protagonista. Lo rescatas entre las ruinas y, desde ese momento, se convierte en una presencia constante durante la aventura.
El animal puede explorar, avisarte de peligros, transportar suministros y ayudarte a sentir que no estás completamente solo en un mundo tan silencioso. Esa última parte tiene bastante peso. Permafrost utiliza la soledad como una herramienta de ambientación, y la presencia del perro rompe ese aislamiento sin eliminarlo por completo.
No parece estar diseñado como un simple objeto decorativo. Su utilidad forma parte de la supervivencia y su compañía aporta un componente emocional que puede crecer a medida que avance la historia.
En un juego donde el frío, el silencio y los espacios vacíos tienen tanta importancia, contar con un compañero que reacciona a lo que sucede puede marcar una diferencia enorme.
Explorar para avanzar
La progresión está ligada a la exploración. No avanzas únicamente subiendo niveles o completando encargos. También necesitas encontrar tecnología abandonada, restaurar máquinas y localizar recursos que permitan ampliar tus opciones.
Esto crea una relación interesante entre el mapa y el progreso. Si una zona parece demasiado difícil, quizá no tengas que insistir de inmediato. Es posible que necesites buscar otro refugio, conseguir una herramienta concreta o mejorar tu preparación antes de regresar.
El mundo mezcla ciudades congeladas con zonas naturales. Los restos de edificios y las carreteras cubiertas de nieve recuerdan que allí hubo una sociedad organizada, mientras que las áreas abiertas transmiten una sensación más salvaje y peligrosa.
La exploración funciona mejor cuando el juego deja que el escenario hable por sí mismo. Una estructura abandonada, una antena apagada o un refugio parcialmente destruido pueden despertar más curiosidad que un marcador lleno de recompensas.


Cooperativo para hasta cuatro jugadores
Permafrost puede jugarse en solitario o en cooperativo con hasta cuatro personas. La idea no es hacer que el mundo sea más sencillo cuando juegas acompañado, sino repartir responsabilidades.
Un jugador puede concentrarse en conseguir recursos, otro explorar, otro reforzar los refugios y otro encargarse de las amenazas. El frío no desaparece porque haya más personas. Simplemente deja de ser una carga individual.
La cooperación parece estar integrada en la estructura del juego, especialmente en la construcción de redes de refugios y en la necesidad de organizar las expediciones. El resultado puede ser interesante para grupos que disfrutan de los survival donde cada integrante tiene una función clara.
Primeras impresiones y próximo directo
Por ahora, Permafrost me está dejando buenas sensaciones. La supervivencia tiene peso, la construcción se siente útil y el mundo congelado consigue transmitir aislamiento sin volverse aburrido.
Aún no puedo hablar de todas sus mecánicas ni revelar detalles que permanecen bajo embargo. Prefiero respetar esas condiciones y reservar el análisis completo para cuando sea posible.
Lo que sí puedo adelantarte es que este sábado haré un stream de Permafrost en el canal de Twitch de DeirisTV. Allí podrás ver el juego en directo, descubrir cómo funciona su mundo y acompañarme durante las primeras horas de esta aventura congelada.
Permafrost llegará a Steam en acceso anticipado el 9 de octubre de 2026. El estudio planea mantenerlo en desarrollo durante al menos doce meses, utilizando los comentarios de la comunidad para añadir biomas, misiones, mecánicas, funciones de calidad de vida y mejoras técnicas.
Sobre el Autor
Deiris
Fundador y Creador de Contenido • Streamer OficialFundador y creador de contenido en Escuadrón Gamers, plataforma dedicada a análisis, noticias y reseñas del mundo gaming. Especializado en MMORPG, ARPG y títulos indie, creo contenido multiplataforma: artículos profesionales, videos para YouTube y gestión de comunidades en Discord. Como partner de Keymailer y Lurkit, colaboro con desarrolladores para accesos anticipados y comparto experiencias de primera mano. Mi misión: construir puentes entre jugadores y la industria del gaming.