DDoD: primeras impresiones de la demo de este shooter roguelite
DDoD es un shooter roguelite top-down ambientado en las Purple Lands, una zona industrial invadida por la Niebla. Combate, loot y cooperativo hasta 4 jugadores en un mundo abierto de 60 km².
Hemos jugado la demo Este avance está basado en la demo de DDoD, a la que hemos tenido acceso gracias a The Future Entertainment Company, el estudio desarrollador y editor del juego. Se trata de una versión de demostración y no del producto final, por lo que nuestras impresiones están condicionadas a lo que hemos podido probar hasta el momento. El veredicto definitivo llegará con el análisis completo, una vez el juego esté disponible.
Entre la avalancha de shooters roguelite que inunda Steam cada mes, DDoD llama la atención por una combinación poco habitual: la estética industrial y opresiva de un S.T.A.L.K.E.R., el ritmo de progresión de un Diablo y una vista top-down que, sorprendentemente, funciona de maravilla para contar esta historia.
Bienvenido a las Purple Lands, ahora arréglatelas
El juego nos suelta directamente en las Purple Lands, una región industrial en cuarentena tomada por una sustancia sensible conocida como la Niebla (Fog). Y lo hace, literalmente, sin explicarnos demasiado. Durante las primeras horas de la demo, las incógnitas se acumulan: por qué estamos ahí, qué buscamos y a quién podemos fiarnos.


Es una apuesta arriesgada, pero funciona. El modo historia engancha desde el minuto uno gracias a la rivalidad que se intuye entre las distintas facciones que pueblan la zona, un hilo narrativo que queda abierto —y expectante— al terminar la demo. Es precisamente esa sensación de "necesito saber qué pasa después" la que mejor resume el gancho de esta primera toma de contacto.
Un vistazo top-down que impresiona
Uno de los grandes aciertos de DDoD es lo bien que se ve. Los escenarios, vistos desde arriba, muestran un nivel de detalle notable: bosques densos, ruinas industriales y pueblos abandonados que transmiten esa atmósfera decadente y opresiva tan característica del género. Steam presume de un mundo de 60 km² construido sobre topografía real, con ciclo día/noche y clima dinámico, y ya en la demo se nota el mimo puesto en la ambientación.
Loot, munición y esa duda constante: ¿disparo o repartir estopa?
En el apartado jugable, el looteo se siente satisfactorio, algo nada trivial en un género donde este componente puede hacer o deshacer la experiencia. Pero lo más interesante es una decisión de diseño que obliga a repensar constantemente la forma de jugar: la munición es limitada de verdad, y eso hace que cada encuentro plantee la duda de si merece la pena gastar balas o lanzarse al cuerpo a cuerpo. Sumado a que la propia Niebla puede encasquillar las armas sin previo aviso, el resultado es un combate que exige estar atento y adaptarse sobre la marcha, en lugar de vaciar el cargador sin pensar.


Pulido, estable... pero sigue siendo una demo
Un aspecto a destacar es lo sólida que se siente esta demo: el juego corre estable, sin caídas de rendimiento reseñables y con una sensación general de pulido que no siempre se ve en versiones de prueba. Dicho esto, conviene no perder la perspectiva: sigue siendo una demo, y nuestra opinión está inevitablemente sesgada a la porción de contenido que hemos podido probar. Cómo se comporte el juego completo, con su mundo abierto entero, el sistema de facciones desarrollado y las horas de progresión roguelite, es algo que todavía no podemos valorar.
Veredicto (por ahora)
Es demasiado pronto para dar un veredicto cerrado: una demo no es el producto final, y sacar conclusiones definitivas a partir de ella no sería justo ni para el estudio ni para quien nos lee. Lo que sí podemos decir es que DDoD deja buenas sensaciones en lo jugable y en lo visual, y que la incógnita narrativa que plantea funciona como gancho.
Vamos a seguir de cerca el desarrollo del juego y, cuando llegue su lanzamiento, publicaremos el análisis completo.