Cthulhu: The Cosmic Abyss

Una prometedora inmersión en el horror cósmico que acaba lastrada por controles deficientes y desafíos más frustrantes que estimulantes.

Por Franxs.Categoría: PC Gaming
Cthulhu: The Cosmic Abyss

Big Bad Wolf, el estudio de Burdeos detrás de este título, fue cerrado apenas tres semanas después de su lanzamiento el 16 de abril de 2026, como parte del colapso financiero de su publisher Nacon. Lo que hace de Cthulhu: The Cosmic Abyss el canto del cisne involuntario de un equipo que claramente amaba el material fuente.

Hay algo profundamente irónico en que un juego sobre el horror cósmico y la inevitabilidad del destino llegue al mercado bajo la sombra de la extinción de quienes lo crearon. Big Bad Wolf, el estudio francés responsable de The Council y Vampire: The Masquerade — Swansong, entregó su obra más ambiciosa para ser absorbida por el abismo que ellos mismos habían construido.

Pero dejemos a Lovecraft hacer lo suyo y hablemos del juego que, sorprendentemente, tiene más cosas que decir de las que sus circunstancias harían presagiar.

"Para un juego de Lovecraft, mantener la atmósfera es el verdadero desafío. The Cosmic Abyss lo logra con una coherencia que muchos títulos del género envidiarían."

Un 2053 donde los dioses no duermen

La apuesta de Big Bad Wolf de trasladar el mito de Cthulhu al futuro próximo es, sin duda, su movimiento más arriesgado y más acertado. Noah, agente de Ancile —una división secreta de Interpol especializada en casos ocultistas— recibe la misión de investigar la desaparición de unos mineros en el fondo del Pacífico. Lo que parece una investigación corporativa rutinaria se convierte, con una velocidad que se agradece, en un descenso a R'lyeh.

La historia en estos primeros compases se mueve con pulso seguro. No revoluciona el género ni reinventa a Lovecraft, pero tampoco lo traiciona. Hay un respeto evidente hacia el material fuente, con un ritmo que dosifica bien la información y que usa su compañera IA, Key, como ancla narrativa sin que resulte intrusiva.

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Atmósfera: el único pilar sólido

Si hay algo que Big Bad Wolf ejecutó con precisión es la construcción del ambiente. La arquitectura de R'lyeh, con sus geometrías que desafían la física, hace sentir al jugador genuinamente pequeño. La paleta cromática —azules profundos, verdes enfermizos, negros absolutos— refuerza en cada momento que estamos en territorio hostil. Sin sustos baratos, sin música estridente. Pura tensión acumulada.

Es el apartado donde el equipo no falló, y donde se nota el amor por el material fuente. Una pena que todo lo que rodea a esa atmósfera la sabotee constantemente.

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Puzles: desorientación, nada de desafio

El juego se vende como una aventura de investigación y resolución de enigmas. El problema de fondo no es la dificultad en si, sino la ausencia de retroalimentación clara: resolver una sección de un puzle extendido deja al jugador sin saber que hacer a continuación. sin ese momento satisfactorio en que todo encaja. El resultado es no comprender, no saber si lo hiciste bien.

Hay además una dependencia mecánica excesiva del dispositivo de sónar, que obliga a pulsarlo de manera compulsiva para detectar objetos interactuables. Lo que podría ser una herramienta de inmersión se convierte en un tic repetitivo y agotador.

Múltiples críticos y jugadores documentan que el sistema de guardado automático falla de forma sistemática. Completar un puzle, abandonar una sesión y volver significa en muchos casos repetirlo desde el principio. Ningún parche ha arreglado de manera definitiva este problema.

Controles

Los controles presentan un delay perceptible entre la acción del jugador y la respuesta en pantalla, confirmado ampliamente por la critica. Desde aquí, podemos categorizar los controles como ineficientes. Pero creemos que el problema va un poco más haya de este retraso.

En PC, la distribución de teclas por defecto es completamente atípica — Z para avanzar, Q para girar a la izquierda — y el movimiento de ratón, mejor no lo mencionamos, hay que subir la sensibilidad algunas veces. Nuestro consejo, ajustar los controles manualmente, esto va a mejorar la situación de manera considerable.

En PS5 la situación es un poco más grave: se reporta que el sprint muchas veces falla, el audio se corta, y el framerate cae en picado al activar el sonar.

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Veredicto

Agradecemos a la editora habernos proporcionado una clave para analizar el juego. Sin embargo, creemos que Big Bad Wolf tenía algo interesante que aportar, y buena parte de ello queda reflejado en la atmósfera que ha conseguido construir. Cosmic demuestra que hay talento y esfuerzo detrás del proyecto, pero la realidad es que su lanzamiento ha llegado acompañado de numerosos problemas técnicos y de diseño que afectan significativamente a la experiencia.

Nuestra valoración es que, si se corrigieran los inconvenientes mencionados, estaríamos ante una propuesta disfrutable y con personalidad propia. No obstante, en su estado actual no podemos recomendar su compra a precio completo. A ello se suma un factor especialmente importante: el cierre del estudio. Dada esta situación, no parece probable que el juego reciba el soporte y las mejoras necesarias para alcanzar todo su potencial en el futuro.